La regulación de la gestión local del agua

February 13, 2019

Entre el año 2014 y 2015 se aprobó la normativa que rige la gestión de los recursos hídricos en el Ecuador. Entre otras cosas, esta normativa define las estructuras en las cuáles los actores interesados en la gestión del agua deberán coordinar esfuerzos para manejar el recurso. Para el efecto, se establecieron consejos de cuenca hídrica que operan a varios niveles de acuerdo a la clasificación que hizo la autoridad sectorial, la SENAGUA, de las cuencas en el país.

 

La normativa establece que en los consejos de cuenca podrán participar los usuarios del agua, incluyendo estos a los representantes de gobiernos locales, juntas abastecedoras de agua potable y saneamiento, juntas de regantes y del sector productivo. Los consejos de cuenca servirían sobre todo como organismos de consulta de la autoridad sectorial.

 

Este arreglo institucional debía ser implementado en territorios donde ya existían organizaciones de actores locales que en algunos casos se denominaban consejos de cuenca. La normativa no contempla un mecanismo de transición de estos consejos a los nuevos consejos, simplemente asume que los actores se interesarán en formar parte de los nuevos consejos o que seguirán actuando de forma paralela a los consejos de la SENAGUA o que desaparecerán.

 

En la investigación que llevamos a cabo durante los años 2014 y 2017, intentamos medir la forma en la que los consejos existentes al momento de aprobarse la normativa reaccionaban a estos. Estudiamos el Consejo de la Cuenca del Río Machángara y el Consejo de la Cuenca del Río Chambo. Una vez terminada la investigación en el año 2017, el Consejo del Chambo ya no existía. Por otro lado, el Consejo del Machángara fue capaz de ser resiliente, mantuvo la capacidad de ejecutar sus actividades ¿Porqué fue el Consejo del Machángara más resiliente al cambio normativo?

 

La respuesta se encuentra en la interacción de tres variables. En primer lugar, en este consejo, el nivel de confianza entre los actores siempre fue más alto que en Chambo. Nuestras mediciones de confianza muestran que los actores en Machángara han logrado establecer relaciones que les permiten confiar en la capacidad técnica y en la capacidad de cumplir acuerdos de los otros, con quienes además creen que tienen intereses en común. Además, esta confianza estaba mejor distribuida entre los actores.

 

La historia en Chambo es diferente. Allí, la confianza estaba concentrada en las dos ONG que lideraban el Consejo. Además, los niveles promedio de confianza eran más bajos. La confianza es fundamental para lograr resiliencia porque permite a los actores emprender acciones para ajustarse a los cambios generados por la normativa.

 

Ahora bien, si la confianza es importante para mantener al grupo trabajando junto, la existencia de liderazgos es esencial para lograr que la colaboración se traduzca en la implementación de acciones priorizadas que busquen adaptar el consejo a las cambiantes condiciones del entorno. Esto es precisamente lo que existió en Machángara con más claridad que en Chambo. Los liderazgos logran reducir la incertidumbre cuando disponen de recursos propios o ajenos pero que pueden ser movilizados para entender los cambios en el entorno y diseñar estrategias de acción. Chambo fue un consejo dependiente de la cooperación internacional y esta enfrentó fuertes limitaciones para continuar su trabajo en el Ecuador, lo que creó incertidumbre frente al cambio.

 

Un tercer elemento que aportó a que Machángara fuera más resiliente frente al cambio normativo fue el nivel de legitimidad de las acciones del consejo. Cuando los actores perciben que sus esfuerzos colaborativos están generando resultados positivos para la cuenca, están dispuestos a seguir invirtiendo recursos en el funcionamiento del consejo.

 

La lección más clara del estudio es que buscar soluciones que se apliquen de manera homogénea sobre estructuras tan diferentes como Machángara o Chambo no puede sino terminar mal. Estas redes de actores tienen capacidades distintas para enfrentar un cambio en el contexto como una nueva normativa. Al haber desaparecido la red de Chambo, se pierde con ella una memoria de trabajo sobre un territorio. Difícilmente se podrá recuperar esta memoria si se asume que los actores se adaptarán a la nueva normativa de forma automática. Otro aspecto importante es que las redes de gestión del agua responden mejor cuando existen condiciones locales, como recursos económicos y apoyo político, que les permiten negociar las transiciones hacia un nuevo estado. La dependencia con respecto a los recursos externos puede reducir la capacidad de resiliencia y esto incluye la dependencia a los recursos del regulador sectorial que siempre será en un sentido un actor externo.

 

Más detalles sobre este estudio se pueden consultar en el artículo: "What makes collaborative water governance partnerships resilient topolicy change? A comparative study of two cases in Ecuador" publicado en Ecology & Society en el siguiente enlace: 

 

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